dimarts, 12 d’octubre de 2010

FORD ALPI 1934

Aina Moll (2003), La fidelitat tossuda


A. Ferrando - S. Cortes (2007), Manuel Sanchis Guarner. Context, record, paraula


S. Cortés - V. García Perales (2009), Historia interna del ALPI


S. Cortés (2005), Lletres de resistència



La Granja de la Costera, 10 d'octubre de 2010


FORD DE 1934...


Curiosament este cap de setmana era la Concentració Motera al meu poble, la Granja de la Costera. I m'hi vaig trobar amb esta joia: el mateix cotxe que Sanchis, Moll, Rodríguez-Castellano i Espinosa. No vaig poder estar-me de deixar un record al blog de l'ALPI.


En l'epistolari de l'ALPI (Cortés-Gª.Perales, 2009) es troben estes referències:

T. Navarro Tomás a F. de B. Moll
Madrid, 21 de mayo de 1934


Contesté al telegrama de usted diciéndole que creemos posible encontrar un coche en Madrid en condiciones análogas o acaso más favorables que las que usted indicaba. El coche que tenemos lo adquirimos casi nuevo, en muy buen estado, por 5.750 ptas. La aparición del Ford 1934, con mejoras considerables y por el precio de 7.000, ha de hacer que bajen mucho de precio las marcas anteriores. Hay que buscar una ocasión en que nos ahorremos la mayor cantidad posible. Sanchis se ocupa de ello y de ir preparando el álbum y los objetos adjuntos para el interrogatorio.



M. Sanchis Guarner a F. de B. Moll [Madrid, mayo de 1934]

El cotxe que ens ofereixes és el Ford de 8 cavalls de 1933? Sí, doncs bé, tothom m’ha parlat malament d’eixe model car diuen té grossos defectes tècnics, a més a més En Navarro considera que per 2.000 pessetes més no valdria la pena deixar un cotxe tot nou. (*) Jo estic corrent tots els garatges de Madrid i n’he vist centenars d’automòbils, emperò com fins ahir no tingué Castillejo la generositat de donar-nos els diners no hem fet tracte encara amb ningú. Espere que en la setmana vinent ja tindrem aquest assumpte resolt.

(*) A causa de la lejanía de los lugares donde debían investigar era necesario el uso de automóvil. El filólogo extremeño Antonio Viudas Camarasa (2003: 288), así como el menorquín Francesc de B. en el primer volumen de sus memorias (1970: 289), ambos incluyen fotografías donde aparece el Ford aludido, costeado por el Ministerio de Instrucción Pública y utilizado en los desplazamientos. Véase también Santi Cortés (2006a: 163) y Ferrando-Cortés (2007: 35).



M. Sanchis Guarner a F. de B. Moll
València, 28 de diciembre de 1934


Com li he manifestat al Sumo Poncio (*) el nostre propòsit de no viatjar mai més en autobús anirem a Alacant si n’Aurelio i en Lorenzo no necessiten el Ford antic, i en cas contrari treballar a Mallorca on no ens caldrà l’automòbil. Ja t’escriurà en Poncio instruccions i et demane jo que no transigeixes en el punt del cotxe.

(*) Se trata de Ramón Menéndez Pidal. En cambio la expresión “Poncio” a secas, que encontramos en esta misma c. y esporádicamente en otras del mismo autor, designa a Navarro Tomás.

divendres, 8 d’octubre de 2010

EL MUNDO, RESEÑA EPISTOLARIO ALPI, PILAR GARCÍA MOUTON



http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/27961/La_historia_interna_del_Atlas_linguistico_peninsular


La historia interna del Atlas lingüístico peninsular

VV.AA. Universidad de Valencia, 2010. 514 páginas, 235 euros

Pilar GARCÍA MOUTON | Publicado el 08/10/2010

Leer epistolarios produce sensaciones encontradas en las que se mezclan el interés legítimo por conocer una historia interna y cierta desazón por acceder a textos que tenían otros destinatarios, aunque en este caso las cartas giran en torno a un tema estrictamente científico, el proyecto del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI). En su Presentación, José Jesús de Bustos señala que esta recopilación se convertirá en “una fuente imprescindible para la historiografía lingüística española”, pero advierte que no conviene confundir las historias subjetivas con la historia real, que requiere un distanciamiento crítico.

Estas 322 cartas, en gran parte inéditas, tienen como argumento un ambicioso proyecto que Menéndez Pidal puso en marcha en el Centro de Estudios Históricos de la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE). En aquellos primeros años del siglo XX la investigación española miraba con ansias de emulación lo que se hacía en el extranjero, y la JAE basó su acción renovadora en un programa de pensiones que permitía a los jóvenes más brillantes formarse fuera de España. En 1910, Menéndez Pidal escribe a Unamuno: “Es preciso conocer las múltiples variedades dialectales que aún subsisten en España, y deslindarlas en el mapa para tener idea del habla viviente que late debajo de la uniformidad literaria” y añade: “Espero que aunque el trabajo es pesado y los que puedan dedicarse a él pocos, se podrá lograr hacer un mapa lingüístico de España en 4 ó 5 años. Ésta es ahora mi preocupación.” Ya se había publicado el Atlas linguistique de la France (ALF) de Gilliéron y estaba preparándose el AIS, el atlas italosuizo de Jaberg y Jud, por eso Pidal envía a su discípulo Navarro Tomás a los principales laboratorios de fonética europeos.

Santi Cortés Carreres y Vicent García Perales explican, en Origen, desarrollo y razones de un proyecto frustrado, la epopeya del ALPI, un atlas que tardó en arrancar y que, cuando tenía muy avanzados sus trabajos, sufrió el parón brutal de la guerra civil, que supuso la marcha al exilio de Navarro Tomás con los materiales y la dispersión de los colaboradores (Aurelio M. Espinosa hijo, Rodríguez Castellano, Aníbal Otero, Sanchis Guarner, Nobre de Gusmão y Francisco de B. Moll). Hasta entonces llegan las cartas del primer bloque: I. Procesos de gestación, primeras excursiones e interrupción de la guerra civil (1910-1937). Vienen después las correspondientes a II. Reanudación y retorno de los materiales expatriados (1939-1951). Clasificar el resto, que afecta a los trabajos para acabar las encuestas, elaborar los resultados, editar el volumen I en 1962, y a la interrupción posterior, en cuatro grandes apartados quizá resulte prolijo, pero es claro.

Este epistolario tiene gran interés más allá de lo filológico. Ejemplifica cuánto perdió la cultura española con la guerra civil y el exilio de personas de la categoría de Navarro Tomás o Amado Alonso y cómo, a pesar de todo, los intelectuales de uno y otro lado mantenían su relación, en este caso con Menéndez Pidal, Dámaso Alonso y Rafael Lapesa. Lástima que de muchas cartas no tengamos la respuesta, pero hay que felicitar sinceramente a los responsables de esta edición por aportar rigor y claridad a la intrahistoria del proyecto. El trabajo que actualmente coordina el CSIC viene a cerrar una deuda histórica, porque, como escribió Navarro Tomás a Lapesa: “Los materiales recolectados no perderán nada de su valor. Son el acta de la situación lingüística de la península hasta el estallido de la guerra civil”.